lunes, 30 de abril de 2012

Jhon de Dios

Acabo de despertar y la nostalgia ha invadido mi garganta no puedo pronunciar palabras y me siento cobarde por no haber estado en su lugar, quizá todos debimos tener la oportunidad de estar en su lugar; sé que no basta con sentirse triste y el homenaje solo mengua nuestra culpa por ser muchas veces indiferentes con aquellos que son desconocidos ante nosotros. Sé que la suma de nuestro pesar por tu pérdida no compensa el nivel o grado de tu heroísmo, de tu amor por esta tierra, de tu sangre bendita esparcida en esa selva… Tus ojos vigilantes cuidaban mi espalda, tu orgullo peruano escoltaba mi paz y tu raza guerrera luchaba por un futuro sosegado y productivo. Quisiera algunas respuestas de tu boca, quisiera la realidad que viene de ti… No es fácil llevarte de recuerdo cuando sé que alguna vez hubo oportunidad para encontrarnos…
Cuando adolecentes solías hablar de tu sueño de ser policía, cuando mantenías esa sonrisa a pesar de los problemas que nunca deja de perseguirnos, tu canguro acostumbrado en tu cintura, esos brazos delgados que se hicieron fuertes siendo ya soldado. Con el pasar de los años nos  perdimos el rastro para perseguir nuestros anhelos te alejaste de pronto hacía la cima desapareciendo de nuestros ojos con tu cuerpo de niño y tu alma de héroe.
Cuando conocí a tu hermana le pregunté por ti, me dijo: mi hermano es policía, trabaja en la DINOES en el VRAE, cuando ella se fue de mi presencia, sentí orgullo de tenerte como amigo y no negaré la posibilidad de los sucesos de hoy…
¿Cómo olvidarte?, ¿cómo dejar de recordarte?, si nos reíamos de todo, si nos alentábamos, como no echarte de menos si diste tu vida por mí y por todos los peruanos, si te mezclabas con la selva para hacerte algo más que un dios del olimpo, más que cualquier divinidad del valor, tu ausencia se nota se siente nos quiebra no hace llorar… Nos hace desear abrazarte una vez más.
¿Por qué? nuestros sueños nos llevan tan lejos cuando pudimos quedarnos en una esquina aun siendo adolescente para no crecer y no alejarnos, para seguir peloteando, para encontrarnos en la calle, para reírnos, para consolarnos, para que nos consueles ignorando que ya no estás físicamente, para olvidar que ya no vendrás a mi lado… ¿Dónde estás mi hermano?.
Y me quiebro al verte, se rompe mi alma y caigo de rodillas al recordarte; acaso merecemos tanto, sabías que podría sucederte y aun así no te importó pues nos amabas tanto que nos querías dar eso que es difícil de conseguir esa “paz” invaluable, ese amor por el Perú te alza ante nuestros ojos eleva tu alma hacia el cielo para que todo mundo lo respete y reconozca que diste tu vida por nosotros. Y sé que volverías a andar sobre tus pasos conseguir el mismo sueño de ser DINOES de perderte en la selva buscando aquella paz que necesita el país. Necesito decirte que tú eres mi amigo y estoy orgulloso de ti, Jhon Lucana Huamaní dime ¿dónde has ido? Para seguirte quiero aprender la manera correcta de amar este país. Jhon Dios te tenga en su gloria.