martes, 1 de junio de 2010

Profético

Algún día las calles despertaran de su letargo obligado de la suciedad y brillarán de pulcras como aquel manantial que yacerá hecho un espejo por su reflejo y podrás verte sin marcas en el rostro ni heridas en el corazón, los niños jugarán sonrientes entre matorrales soberbios por su color uniforme, los niños jugaran con fuego y jamás se quemarán, los niños jugarán en serio y bajo las copas sus cansancio se consumirá.
Los hombres irán jugando a su trabajo entre rondas y odas hacia Dios, agradecidos por la quincena y fin de mes, gotas de sudor de sus frentes serán cegados por esa fe que los ha convertido en los pilares de sus casas y la paz que yace en cada una de ellas.
Las niñas vestirán a sus muñecas con pétalos de rosas y flores de colores por que abundarán muchas más que ahora; los floristas obsequiarán millones de ramos de rosas a cualquier mozuelo como si fuera 14 como si ellos mismos estuviesen enamorados, y las niñas se alegrarán tanto que el día se hará fiesta.
Volverás los días en que los colores del semáforo hagan sonreír a los conductores, y un poco sea su descanso, volverán los días en que dos hombres sepan perdonarse si se ofenden, si se han hecho daño…
Puedo ver sin tener que ser profeta, que todo volverá a ser como antes, los periodistas dirán la verdad y no venderá su espacio al mejor postor que anhela ser autoridad pública, volverán los días en que compartiremos un vestido si tenemos dos. Volverán los días en que lucharemos por nuestros sueños sin tener que quejarnos.
Las madres acariciarán sus vientres esperando el final de los benditos nueve meses y prepararán novedosas canciones de cuna para el regocijo del que viene, del que envía Dios. Cocinarán deliciosos manjares y cada cena será tan jubilosa como la semana santa, como pascuas y como la misma noche buena.
Volverán los días en que la voz de los prudentes será la voz de Dios, Volverán los días en que todos disfrutemos del mar como lo hacen los peces, las sirenas y el triángulo de las bermudas.
Puedo ver que las armas desaparecerán ante los rostros de sus creadores y ellos se echaran sollozantes por su talento mal gastado y los compradores se deleitarán en fuego y azufre de rodillas ante su creador… Nadie podrá evitarlo.
Volverán los días en que despertaremos con unos amables dulces rayitos de sol nos echen en cara un nuevo día, y felices despertaremos vivos fulgurosos de danzar sobre nuestro éxito, andaremos entre calles, entre flores, entre niños que crecen y no se quejan, y al final del día una taza de café nos justificará el esfuerzo, el periódico nos mantendrá contentos, y la noche tenderá su velo y no será jamás oscura por que siempre habrá estrellas en el cielo.
Puedo ver que estoy en una ronda que da la vuelta al mundo y están todos mis amigos, todos entonamos una canción, ya saciados por la vida, ya contentos por la muerte, si es tan normal, si es tan formal, sabemos que alguien nos espera para poder descansar. En la distancia bendecido por una mente te puedo ver y te digo hasta cuando tendría que esperar para empezar, para cortejarte como lo mereces, ¿hasta cuando? con piedras preciosas, cuentos de hadas, deseos de niño y una rosa ilusionada, ¿hasta cuando señorita?, ¿hasta cuando?, tal vez un día cualquiera que tomes mi mano y acompañes mi caminar por esas calles que hoy día me hacen sentir que vuelvo a ser feliz, pues vuelvo donde me crié con mis hermanos. Tal vez un día en que la irá se calme y se torne espesa como la selva ensangrentada y llorosa, todo será grato el día en que como peruanos sepamos cuidarnos y dejemos este lugar tan pagano, tan mundano.