lunes, 2 de noviembre de 2009

Como si Fuéramos Niños

Como si fuéramos niños quiero recorrer nuestros pasos sin medidas, ensuciándonos las ropas, de rodillas en el suelo, jugando a las canicas, torciendo tus muñecas, emprendiendo la huida mientras tu pequeña histeria me persigue y me hace temerle a tu manos que la veo entre mis cabellos; ya no quiero jugar más, eres muy tosco me dices, yo te sonrío con esa sonrisa maliciosa que me sabe a natural a la que no le encuentran rastro de maldad, la que me parece divertida si obvio tu desazón. Por segundos volvería a ser niño por tu cintura, por tus cabellos, por conservar tus paz, por no deslucir tus ideas, por presentarme inicuo a susurros indiscretos, volvería a acercarme sigilosamente con la cara sucia, con las rodillas manchadas, con la pelota de un amigo que dejo guardada en mi casa para ocultarles a sus padres que escapó para jugar futbol y que luego me enteré que no lo consiguió... Hace una semana que no sale a jugar. Me limpio las manos sobre la camiseta celeste de mi equipo favorito e intento tener un rostro afable para poder decirte: ¿quieres jugar conmigo?... Mientras tu no dices nada y te sonríes (me siento un tonto, un pequeño tonto), tomas tus juguetes y rodeas mi ser yo me quedo en silencio pagando por las tardes en que fui travieso, no te dejaba jugar tranquila pero siempre te busqué, ¿aun eres mi amiga verdad?, es que es tan complicado esto de la amistad que hasta a veces quisiera tomar tu mano y dejar por el suelo esas cosas que nos hacen reñir, así podríamos olvidar que un día le arranque la cabeza a tu muñeca favorita, o que tiraste mi pelota en el patio de aquel señor que nos causaba tanto espanto como cuando estábamos en la oscuridad, ¡no jueguen ahí! solía decir con voz ronca, gastada y triste, como si le molestara algo.
Camina a mi lado prometo mirarte poco, recuerda que somos niños y somos corruptibles tal vez ya no quedará mucho tiempo, hoy no quiero jugar con mis amigos pero no se lo digas pues no valla ser que después me molesten y digan que me gustan las niñas, recuerda que quiero ser futbolista y tu tienes que ser actriz, vamos al parque y arrancaremos las flores más bonitas para ponerlos en tu cabello si viene el jardinero correremos y nos esconderemos tras el árbol grande cerca de mi casa, pareces una muñeca de esas con las que juegas, casi no lo había notado será que soy muy chico para estas cosas, pero tu sonrisa es diferente al de sus rostros inmóviles por el plástico del que están hechas, tu pareces hecha de, de... Ya sabes lo que dicen los grandes de las chicas bonitas. Juguemos en el balcón de mi casa que estoy aburrido y tu semblante parece confirmarlo, le diré a mamá que nos haga galletas, mmm espero que no se enoje al verme se supone que llegaría temprano a casa, antes prométeme que si me castiga no se lo dirás a nadie. Disfrutaremos del balcón, déjame llevar tu muñeca, puedo con ella y el balón, no es que quiera jugar con ella, solo intento hacerme un caballero del Rey Arturo. A veces intento comprender por que a los adultos les gusta mirar allí donde el sol se va a ocultar, la otra vez oí decir a mi hermano mayor que le gustaba ver la puesta del sol con su novia, pero ni tu ni yo tenemos edad para esas cosas, y con el solo pensar que mis amigos se enterarán de esto, me asusta tanto imaginando que ya no quisieran jugar más conmigo, se dicen tantas cosas de esa escena natural con palabras dulces que nunca escuche y que seguramente describen muy bien lo que para los grandes significa, no sé pero eh estado otras veces viendo lo mismo solo que esta vez estas conmigo. Tal vez mañana ya no quieras jugar conmigo, te invito un poco de vino de papá, te regalo esta rosa ocúltala al salir que es del florero de mamá... Si quieres puedes decir que no viniste a casa y yo deba decirle a ellos que no viniste a jugar...O tal vez quieras regresar después de la escuela... A recoger la muñeca que quieres olvidar...