miércoles, 12 de agosto de 2009

Sangre en la Selva

Ellos no podían explicar el por qué de sus acciones en la confusa situación precedida de una ordenanza por los altos mandos del Estado peruano, sus cuerpos ensangrentados yacían al lado de hermanos que nunca conocieron, sus gritos de clemencia fueron esterilizados por salvajes arrebatos de aquellos que ocupan la misma tierra.
La naturaleza rodeaba tan macabro acontecimiento, todas las informaciones vertidas en la semana hacían presagiar lo que se venía aquel día que muchos quisieran olvidar, pero saben que no lo podrán hacer jamás y tendrán que fingir de políticos en las conversaciones de familia, otros tendrían que apaciguar sus conciencias con arengas emitidas desde algún oscuro lugar.
¡Malditos!, lo tenían todo planeado, acaso mis hermanos se podrán levantar al llegar la alborada para acariciar las mejillas de sus esposas e hijos, quién se despedirá de ellos cuando haya algo que hacer por el país.
He percibido sus lamentos perderse en esa selva del silencio, en sus perversas decisiones, en la incomunicación que presagiaba una llaga sangrante en el corazón de este país; esta bendita selva salpicada de sangre inocente no sería la misma después de aquel día.
Las lluvias no podrían limpiar la sangre que se posa desafiante en las hojas, la tierra se negaba a cobijar aquellos cuerpos que salieron de su seno, la historia tendría que escribirse aquel día con tinta de sangre.
Discursos de todas las esquinas se hicieron escuchar desde las esquinas de aquella plaza impresentable, discursos de las bocas de aquellos que arrastran una completa ignorancia después de ser elegidos, se hacen los desentendidos, se sacuden el traje, la mirada esquiva a la realidad penetrante en los corazones que no comprenden un llanto interno, libertad que duele en estos tiempo conjugados con decisiones que matan.
Jóvenes cautivos con órdenes insanas se arrastraron por nosotros sobre parajes desconocidos, entre matorrales indescriptibles, ensuciándose las manos con aires de legalidad y autoridad hicieron caer sus armas sobre sus hermanos en un envoltorio de viles acciones que desencadenaron una serie de frases insolventes para la vida. Es fácil estar lejos y fomentar un incendio si está expuesta su propia integridad. Y te llamas padre de la patria pedazo de improvisado… Que sabes tú de su sangre, de su procedencia, de sus truncos sueños que se esparcieron por esa maldita curva bien llamada “Curva del Diablo”, y te rasgas las vestiduras cuando tu miserable verbo trata de apaciguar el llanto irremediable de los deudos… Finges estar apenado y hasta lloras ante las cámaras por que sabes que aún hay lerdos que creen en tu barata postura política, pretendes votos con tu actitud sin vergüenza por que sabes que de alguna manera te conviene lo sucedido.
Otros que siempre utilizan el racismo para hacerse de víctimas incitan la insurrección con sus ojos que conservan un oscuro brillo, con mentiras que los llevarán a un oscuro sendero lleno de espinas que hacen sangrar la democracia y ubican en un extremo el estado de derecho.
Ya todo esta silencioso, la noche ha tendido su velos sobre esas confundidas cabezas, algunos se miran a los ojos, ya todos se dan cuenta que están sobre la misma tierra, pero ya es muy tarde, no volverán como llegaron, ya nada será igual, saben que hay gente que se zurran sobre ellos, no hay como dar marcha atrás, decisiones que matan, incapacidad comprobada, mil y un juicios no sanarían las heridas, y te excusas político de esquina por que sabes que del otro lado hay gente como tu… Que solo espera el sombrío silencio para empezar a pulular y poderte condecorar…