lunes, 20 de julio de 2009

Mis lágrimas en tus ojos, mi sangre en tus heridas

Le sonreía con tanta frecuencia esperando apaciguar sus pesares continuos producto de un trauma sembrado en un calamitoso momento envuelta de fuego y aullidos de terror entre fierros retorcidos que un día fueron un auto del año, sus piernas fueron condenas al dolor físico y aterrador, trataban de apaciguar sus días de un lugar a otro en una silla de ruedas casi gastada, era prestada. Se quejaba de la insípida comida que servían en aquel lugar que se consumía de historias tristes, aún no asimilaba su nueva vida y tal vez no lo haría jamás, sus noches eran tan sombrías que le temía a la silueta oscura que acostumbradamente la acompañaba. Muchos le daban por vencida, aparentemente no podría conquistar sus sueños ni con toda la prepotencia de este mundo, y otros entre voces decían que su fe era vana. Sus noches eran acechadas por continuas pesadillas donde flagelaban hasta su alma, ella trataba de evitarlas despertando varias veces cimentando así un insomnio que aún la persigue… Ella reza para dormir. Recuerdo aquel día en que el amanecer profetizaba una tarde melancólica llena de grises matices que no me harían rehuir de ir en su búsqueda; la encontré con la mirada fija en la ventana como buscando un vacío para que pueda posar su desdeñado destino, me acerqué dubitativo abrazándola por detrás y le susurré al oído que la amaba mucho más que la primera vez que la vi; convirtiéndonos cada segundo en un silencio sepulcral, las cortinas danzaban al ritmo de la ironía del viento que se negaba a llevarla a un lugar de completo sosiego, yo trataba de evitar las lágrimas y la angustia que sentía al verla, mi mente divagaba sobre su inocencia ¿que sería yo sin ella? no podría ni imaginarlo, continué abrazándola ya caída la noche; me permitían permanecer en su habitación por indicaciones del médico. Sentí muchas veces como apretaba los dientes venciendo así las ganas de que no la viera llorar… de pronto acarició mis manos que permanecían abrazándola musitando un “te amo” que se fundió con el sombrío silencio que imperaba en la habitación, mis lágrimas recorrieron en mis mejillas su nombre ya escrito con sus suaves labios, hubiera cambiado nuestra historia por su sanación por su sonrisa celestial, de por sí ya era una santa soportando todo tipo de padecimiento, ya era un aprueba de que si existe Dios… ya era una prueba palpable por que ella me salvo!. Compartimos muchas tardes como esta, pero esta fue diferente, esta fue especial, escucho lo que le dije y también me habló. Aunque su mirada insinuaba confusión y miedo.
Han pasado dos años desde que aquel fatídico accidente le impuso una condena que no merecía, aún suelo ir a su casa a verla sonreír, contarle como sigue la vida de este lado de los que tienen libertad y el albedrío físico intacto, dice que le gusta imaginarse cada historia que sale de mis labios, su habitación es muy acogedora y cálida, en el lado superior de su stand de libros yace una guitarra con la que solíamos tocar los fines de semana afuera de su casa. Yo nunca usé silla de ruedas pero muchas veces es como si ella empujara una que me llevaba a mí… Ya no quiero ser más su novio, quiero verla sanar, quiero llevarla al altar
Hoy tomo sus manos y ella toma los míos, su mirada encierra mucha esperanza, su cuerpo se expresa el lado físico de un ángel, sus heridas superficiales ya han sanado aunque las internas ya fueron vencidas desde hace mucho tiempo. Tres días a la semana en rehabilitación física, tres días más de terapia psicológica durante dos años más, mucho amor de parte de la familia y su indestructible fe en alguien que veo a través de ella es suficiente para sanar completamente, obviando algunas noches en que vuelve atacar la casi vencida pesadilla donde aún puede oír los gritos que recuerdo ahora que no eran de ella…Eran los míos
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viernes, 17 de julio de 2009

Dulce Incertidumbre


Las olas golpean las rocas como las nubes a un cielo estrellado, cae lento sobre la hierba pétalos sobrantes de otoño, nadie cree en lo que eres, nadie sabe lo que quieres. El día que no haya luz en tus pupilas, caerán tus brazos sobre mí, como caen los besos anunciados y llorarás provocando un manantial, no sé si podré abrazarte… No sé si quiera consolarte
Aún temo a una vida comparada con el trajinar de una flor oscura y lenta, ocúltate donde te pueda ver… Ya casi me atrapa la aurora que resiste mi fe , despójame de ello, hazme un mortal más; corto hojas para que las uses como persianas no quiero que te de el sol no te quiero áspera , la hierba esta limpia ya descansa sobre ella que cuando llegue la noche embriagaré tus labios con el poco de sol que atrapé con mis manos, no te tropiezas ni te caes, yo te veo y camino con pasos contados lejos de ti .
Hoja seca que sobrevive al viento, emerges de repente cerca de la luna reflejada en un charco, manantial de caricias naces de un río de plagas, ¿como lo haces?, ¿donde terminas?, no me respondes.

Polvo de estrellas que caes en mi almohada invades los campos dejando tu aroma y lastimas al viento. Cornisa anhelada por reos perennes, luz que se escapa de entre mis pupilas, no reparas, no te envuelves, te alejas otra vez y una vez más te pierdes… He visto las hojas caer en muy gélidas y también tu sonrisa que detuvo el tiempo, he visto la luz que se alejó de mis ojos, la oscuridad que me persigue y no le temo.

He visto tu silencio que emerge de mi voz, fragmentos brillantes por el paso del sol se posan ligeramente muy cerca del acantilado, no logran suicidarse y te presentan un camino que se mece en el mar dignándose a morir… Te redime una mirada compasiva, renaces suavemente escondiéndote en las olas del mar… No te importa tenerme con heridas que se posan sobre el mismo corazón… Corazón que aprende a sanar.

Su llanto, sus bolsillos, el humo de un cigarrillo

Él es parte de invierno aunque todavía es otoño pues sus mejillas lucen aún húmedas por gotas que se resisten a perderse en el pavimento apoyadas por la gravedad del dolor que en su época sufrió, su caminar es lento y pausado por las esquinas que le recuerda alguna conversación que ya siente como de antaño y recuerda que el viento no gira dos veces en el mismo lugar, su mirada divaga entre el orgullo y la frivolidad, sus hombros se mantienen erguidos haciéndole pensar que presumen de un alma completamente bizarra, transparente e incondicional; susurra indiscreto algún nombre e imagina el volver de su caminar sobre el arco iris después de mil noches de lluvias en soledad. Sus rodillas le legaron a sus pies la carencia de firmeza de sus pasos.
No se parece en nada a lo que antes era, con reglas que tuvieron destino parecido a las murallas de Jericó, con palabras que lo hicieron más incomprensible que la misma Babilonia, con la fuerza de la indiferencia que ni el cree que pueda utilizar, no parece entristecerse, nada interrumpe los continuos golpes a su corazón que según sus ojos logra esquivar casi con desgano.
El viento agresivo no logra esparcir las cenizas de caricias en su rostro que aunque lo niegue puedo sentirlas en su piel, el ocaso acompaña cada atardecer sus pupilas escondidas entre el deseo fortuito de un vientre muy lejano casi borroso…se ha deslizado incólume por decenas de calles sintiéndose muy fuerte para que lo sigan golpeando, suele decir que es insensible, que él no es normal, un humano cualquiera, que las penas siempre terminan por abandonarlo tan fugazmente como su apuro en negar que a veces suele baja la cabeza para ocultar que las fuerzas son pocas, que no quiere hablar.
Su espalda yace sobre una cajetilla de cigarrillos Marlboro rojo aparentemente eternos, históricos de nunca acabar…aquel humo tiene la forma de un rostro sonriente y angelical que intenta sobrevivir a su segunda exfoliación de sollozos grises, te extraña y enciende otro para poder sentirse mejor, pero no le creo, él sabe que lo conozco y sé de su dolor…
Sus bolsillos lucen gastados solo le queda espacios que guardan residuos de felicidad, donde antes llevaba notas dulces que escribía al pensar en que la volviera a abrazar, ya no hay esperanza tan solo un agujero por donde intenta escapar de su recuerdo al cruzar la calle al apretar los puños en cada pensamiento que le recuerda la inquina que se hace tan grande y otra vez intenta negar la intensidad del dolor que le hace fingir que todo marcha bien y su vida debe continuar.
Su mirada no se pierde tan solo se esconde entre palabras adornadas de felicidad, que para todo hay un nuevo amanecer, que siempre sale el sol; miles de veces odió esas frases que nunca se gastan al ir de boca en boca, pero el ya casi vencido de rodillas se resiste a olvidar aunque quiere luchar. Continua apesadumbrado, muy fuerte, valeroso y bizarro encendiendo otro cigarrillo para poder verla y pedirle perdón, ya no quiere que sus miradas se escapen por la ventana de su habitación, ya casi aborrece a la luna por ser la receptora de sus escritos… Ya solo escribe sobre penas y llantos.
Es un susurro que vaga de aquí para allá que no encuentra estadía en ningún lugar donde pueda posarse a venerar su alegría irrecuperable por estos días sombríos carentes de dignidad. Sus latidos solo se aceleran al subir las escaleras para llegar a su cuarto, sobre su cama con los codos en sus muslos y las manos cubriendo su rostro intenta no llorar pues te hizo mucho daño... su caminar y sus bolsillos no le hacen volver a ti por eso intenta verte, por eso enciende una vez más un cigarrillo… Y unas lágrimas lo vencen, es vencido una vez más.

miércoles, 15 de julio de 2009

Dias Ajenos

¿El frío se fue?, que raro aún lo siento, todas la tempestades para ti pasaron y eso le da paz a la luz que se sumergen en las cuevas, que penetran rocas incandescentes por la pasión acostumbrada y ahuyentada por tu magia, tus días apaciguan aquellas heridas que intentan sofocarte con el miedo, resultado de mis intenciones.
Atuendos políticos de corte mediático se inmiscuirán en tu vida y dejará de ser cotidiana casi como la espera inconsciente de la visita de un amigo que después de muchos años regresa a su país con frases tan emblemáticas pero de tanto usarlas se vuelven frías y costumbristas. El desierto floreció totalmente apocado, como escondiéndose de lo que pueda ser por la tarde, de lo que pueda volverse por noche, y tal vez amando la flexibilidad de lo que pueda venir con el amanecer.
Acostumbraba llevar en su bolso, un rimel, pintalabios, un pequeño espejo, y otras cosas para aparentar la belleza con que iniciaba el día, tal vez en algunos años use la misma marca de maquillajes para aparentar algunos años menos, ellas dicen que los hombres no las podemos entender supongo que eso será por que ellas no pueden aceptar que solo nos importa el hecho de que sean mujeres; en fin el tema da para más, se mira al espejo mientras deja que sus dedos guían los pasos de cada cabello en un baile simulado por la necesidad de sentirse lista.
Por esto días el dólar continua con su tendencia a la baja ya no es tan beneficio tener familiares en el extranjero dicen mis amigos en calidad de broma, el juicio del chino y el discurso con verdades a medias del Presidente me aturden tanto que aún quiero quedarme en el país; debe ser por que ya uno puede vacilarse hasta las 4 ó 5 a.m. o de repente hasta las hora que nos de la gana sin temer a enfrentarse en alguna calle con algún coche bomba muy usual en la época de los 80 y parte de los 90.
Aún la sonrisa de este mundo no es del todo clara si es que das un paseo por el medio Oriente y parte de África, aunque no es necesario ir tan lejos, por aquí cerca ya muchos no sueñan tanto y se quedan dando vueltas en la misma ciudad, con lo mismo de siempre ahuyentando como se puede a la rutina y ensuciándose las manos por las tardes con un poco de arena, si sobrevolamos la ciudad veremos piedra sobre piedra creciendo a un ritmo acelerado y desordenado; debe ser el sobrevivir de estos tiempos que me afecta tanto que un día me haga terminar cuidando andenes en algún lugar exótico de este país.
La gran ciudad me seduce tanto que nunca eh dejado de verme abajo en sus calles tratando de encontrar el sol en cada una de sus ventanas que son rozadas por las nubes, o será que un día todas mis intenciones se vallas como te fuiste al trabajo con actitudes renovadas, y con la complacencia de que confían en ti por tu propio esfuerzo. Totalmente confuso algunas veces sale el sol, otras también, solo que con un poco de frío, en unos días unos trozos de metal surcaran los cielos alejándome de aquello que me suele consolar cada vez que vuelvo cada fin de semana a casa, ya no tendré razones para volver, a veces los pensamientos inusitados aparecen producto del cambio de un libro anhelado por otro encontrado, tantas estupideces en tan poco tiempo me hacen reflexionar, ¡que carajos¡ me dije hace unos días que desperté con una vesania que me flagelaba el orgullo, giro descabellado del destino que no me convence por que yo hago que pase mis cosas, yo hago que suceda, solo que no contaba con reacciones ajenas. Que pena, me dijo mi brother por msn dijo que me comprendía, esta vez dije ¡que mierda¡ ya no importa más, una canción por el teléfono, una tontería como esta y todo lo que hice que fue hecho para ti, sé que no volveré a cometer estos errores por que me conozco.
No hay diario chicha que no tenga alguna calata, solía ser beneficioso para mi cuando era adolescente pero desde que obtuve mi D.N.I. ya no hay lugar donde me prohíban la entrada ni cosa que no pueda hacer, lo más rebelde que se soñaba en aquellos tiempos era alejarse de casa hacia algún lugar extraño con el fin de cumplir algún sueño… Yo todavía lo mantengo.

jueves, 9 de julio de 2009

Pasillos grises de colores cálidos

Ayer caminé lentamente por los pasillos que cobijaron nuestros momentos, es difícil evitar la melancolía en cada paso que recuerdo sus rostros como si aún se conservasen aquí adentro muy dentro de mi corazón, cada uno por su lado siempre supe que sería así, supe también que siempre seríamos unos perdidos en esta ciudad buscando lugares que tal vez nunca sean de nuestra propiedad anhelando emociones que nos alejen de la rutina impuesta por este sistema al que tratamos de arrancar un ápice de éxito que nos haga reyes ante los ojos de nuestros padres.
Recuerdo aquella broma en las escaleras en que todos reímos a carcajadas acompañados por hamburguesas poco saludables pero necesarias que dizque calmaban el hambre estudiantil, ahora que me detengo a pensar me pregunto si algún estudiante nunca probó esas hamburguesas es por que realmente nunca estudió?… Es irónico verdad; aprender a quererlos no lo voy a negar fue tan fácil, tan dulce y tan necesario a la vez en tan poco tiempo llegar a valorarlos tanto que pienso en ustedes cada vez que en alguna esquina se me cruza algún canillita con diarios que no son de mi agrado y que sin embargo los encuentro en cualquier lugar.
He recorrido aturdido cada pasillo testigo irrefutable de nuestra amistad encontrando en cada escalera la respuesta a mi estadía de campeonato, de victorias, resignaciones y melancolías pero aún puedo decirles que muchas veces quise atrapar un poco de ustedes, quedarme con lo más bello de sus actitudes impregnadas en el tiempo que compartimos.
Hoy quiero exiliar sus sonrías en mis recuerdos para que en la hora del almuerzo tenga con que sobrevivir aunque pensándolo bien por la tarde o quizás en la madrugada me embriagaré de sus remembranzas pues anhelo despertar convaleciente por este tiempo en que el inútil viento se empecina en alejarnos cada vez más y es que no se da cuenta que eso es trabajo de la vida; no es necesario que conspire como un ladrón para que ustedes sepan que quiero su compañía en un poco de tiempo cada vez que se pueda; cuando el teléfono suena avisando que hay algún email en mi bandeja que olvide leer y que espera respuesta, de repente una llama perdida con alguno de sus nombres o tal vez mi nombre susurrado al vació por alguno de vosotros… Siempre habrá un justificante para nuestra amistad algo con que aducir la embriagues de aquellas noches de juerga en alguna casa de nosotros.
Hace rato aquella brisa suave casi se convirtió en una galerna que golpea mis recuerdos haciendo brotar mis días de estudio en este lugar que casi siento como desolado si no fuera por que algunos retrasaron el final de su permanencia por aquí. Quiero descansar en alguna de sus aulas, quiero perderme entre sus carpetas, acurrucarme muy a atrás en ese lugar destinado para filibusteros estudiantiles, pero no puedo, la vida continua; tal vez un momento más si ustedes me lo piden y se quedan conmigo.
Recuerdo sus rostros que menguaron mis ansias de sentirme ajeno a este lugar, que divagaban sobre mí ser cada vez que los conocía, ustedes se imponían con sus personalidades tan espontáneas; aún respiro de ustedes en este lugar, con sus momentos gratos, trabajos en grupos, los desacuerdos tan dulces, el relajo de la escalera, los trabajos a tiempo, el descubrir de los cursos, las quejas y los profes, la melancolía de los balcones, el inevitable lobby… Ya no quiero perderme y si lo hago quiero llevarlos conmigo para no sentirme solo. El viento ingrato quiere separarnos ignorémoslo fijémonos en la vida; hoy por la noche sabemos que si anduviéramos en aquellos pasillos brillarían, brillarían tanto como si fuera mediodía…