martes, 1 de diciembre de 2009

De Cabellos Castaños

Llegaste cuatro años después de haberme graduado de secundaria, yo andaba resolviendo exámenes pasados de alguna universidad en la preparatoria, aún no decidía con que profesión iba a pagar nuestro matrimonio religioso, tu vestido de novia, mi traje sobrio y ese carruaje con caballos blancos que nos esperaría a la puerta de la iglesia para dejar ese mundo real en el olvido. Me encontró tan rebelde que en esos días no pude percibir en sus cabellos el reflejo del mar, ni desafiando sus obvias razones de que quiera cambiar su gentileza de a mediados de siglo por una idea extrema de enfrentar la vida sin armas ni un plan genial.
Amaba escuchar su voz en el celular cuando decía “mi amor yo te amo”, y sus caricias en mis mejillas supuestamente menguando algún dolor o disipando algún rastro de maldad, sus brazos que rodeaban este ser que supuestamente nunca podría dejar… Solo alejarse un momento al otro lado del mar.
Andrea había terminado en la Universidad San Martin el año pasado y esperaba empezar su SERUM (Servicio Rural y Urbano Marginal de Salud), mientras yo alucinaba que me alejaba de mis sueños y pensaba en conformarme de quedarme por aquí pues ya me estaba gustando ir por las mañana en patines on-line a la preparatoria, y ni que decir que con la banda logramos cuadrar un covert casi como el original.
Anduvimos millones de avenidas tomados de la mano, solía decirme que yo podría dar más si me tuviera un poco más de confianza que una persona normal, mientras intentaba mirarla con decencia, ella me sonreía con esos ojos que eran mi punto final.
Fuimos a una conferencia episcopal en un hall frente al mar, después de aprender de quien nos unió, todos regresaron a la ciudad pero nosotros nos quedamos para ver la puesta del sol, aún estaba muy claro cuando llegamos a la orilla; pasemos por el muelle observando sigilosamente algunos peces que eran sacrificados por un pescador artesanal, no tuvo reparos en besarme tan apasionadamente que en ese mismo momento quise traer mi estandarte y proclamar mi felicidad. De vuelta a casa compré una rosa que escondí en un bolsillo para que la sorpresa sea perfecta y no haya rastros de dudas sobre mi capacidad.
Me gustaba mucho esa falda negra un poco más arriba de tus rodillas que usaste alguna vez para seducirme mientras veíamos una película en el departamento prestado por los dueños cuando tenían que viajar… La candidez de tus deseos que no tenían insinuaciones de maldad, te deslizabas en mi pecho con un ímpetu animal que amaba tanto que fingía no disfrutar para no facilitarte la seducción, pero confieso que me hacías sentir un criminal que ansiaba secuestrarte para no dejarte ir jamás… Recostada sobre mí descansaban tus latidos y me decías que no iba a ser fácil cuando te intente olvidar.
Y llego el día, huiste con un beso entre tus manos y unos versos que no me entregaste jamás, con tu locura extrema de la que me empezaba a enamorar me dijiste que no era suficiente que ya no podías más, ese día empecé a darme cuenta que quería ser el que pague todas tus cuentas incluso el vestido de novia, tu maestría y tus gastos en algún spa; también supe que tus errores no me lastimarían más… Me decidí a estudiar derecho internacional y después de dos años nos encontramos en unas cabinas de internet en la capital y al salir de ahí nos abrazamos tanto que decidimos besarnos una vez más, estabas aprendiendo a hablar el italiano, ya te habías titulado, seguías extremadamente loca como aquel entonces, con tus planes de vivir fuera no pude luchar... Nos prometimos extrañarnos en el futuro, desde ahí no supe más; después escuché que te fuiste a Italia y recordé esa promesa de un café frente al mar. Sería fabuloso volver a verte, tú que me diste alas, tu que me enseñaste a soñar. Venecia, hoy he visto en un libro de primaria que Venecia está al otro lado del mar.


lunes, 2 de noviembre de 2009

Como si Fuéramos Niños

Como si fuéramos niños quiero recorrer nuestros pasos sin medidas, ensuciándonos las ropas, de rodillas en el suelo, jugando a las canicas, torciendo tus muñecas, emprendiendo la huida mientras tu pequeña histeria me persigue y me hace temerle a tu manos que la veo entre mis cabellos; ya no quiero jugar más, eres muy tosco me dices, yo te sonrío con esa sonrisa maliciosa que me sabe a natural a la que no le encuentran rastro de maldad, la que me parece divertida si obvio tu desazón. Por segundos volvería a ser niño por tu cintura, por tus cabellos, por conservar tus paz, por no deslucir tus ideas, por presentarme inicuo a susurros indiscretos, volvería a acercarme sigilosamente con la cara sucia, con las rodillas manchadas, con la pelota de un amigo que dejo guardada en mi casa para ocultarles a sus padres que escapó para jugar futbol y que luego me enteré que no lo consiguió... Hace una semana que no sale a jugar. Me limpio las manos sobre la camiseta celeste de mi equipo favorito e intento tener un rostro afable para poder decirte: ¿quieres jugar conmigo?... Mientras tu no dices nada y te sonríes (me siento un tonto, un pequeño tonto), tomas tus juguetes y rodeas mi ser yo me quedo en silencio pagando por las tardes en que fui travieso, no te dejaba jugar tranquila pero siempre te busqué, ¿aun eres mi amiga verdad?, es que es tan complicado esto de la amistad que hasta a veces quisiera tomar tu mano y dejar por el suelo esas cosas que nos hacen reñir, así podríamos olvidar que un día le arranque la cabeza a tu muñeca favorita, o que tiraste mi pelota en el patio de aquel señor que nos causaba tanto espanto como cuando estábamos en la oscuridad, ¡no jueguen ahí! solía decir con voz ronca, gastada y triste, como si le molestara algo.
Camina a mi lado prometo mirarte poco, recuerda que somos niños y somos corruptibles tal vez ya no quedará mucho tiempo, hoy no quiero jugar con mis amigos pero no se lo digas pues no valla ser que después me molesten y digan que me gustan las niñas, recuerda que quiero ser futbolista y tu tienes que ser actriz, vamos al parque y arrancaremos las flores más bonitas para ponerlos en tu cabello si viene el jardinero correremos y nos esconderemos tras el árbol grande cerca de mi casa, pareces una muñeca de esas con las que juegas, casi no lo había notado será que soy muy chico para estas cosas, pero tu sonrisa es diferente al de sus rostros inmóviles por el plástico del que están hechas, tu pareces hecha de, de... Ya sabes lo que dicen los grandes de las chicas bonitas. Juguemos en el balcón de mi casa que estoy aburrido y tu semblante parece confirmarlo, le diré a mamá que nos haga galletas, mmm espero que no se enoje al verme se supone que llegaría temprano a casa, antes prométeme que si me castiga no se lo dirás a nadie. Disfrutaremos del balcón, déjame llevar tu muñeca, puedo con ella y el balón, no es que quiera jugar con ella, solo intento hacerme un caballero del Rey Arturo. A veces intento comprender por que a los adultos les gusta mirar allí donde el sol se va a ocultar, la otra vez oí decir a mi hermano mayor que le gustaba ver la puesta del sol con su novia, pero ni tu ni yo tenemos edad para esas cosas, y con el solo pensar que mis amigos se enterarán de esto, me asusta tanto imaginando que ya no quisieran jugar más conmigo, se dicen tantas cosas de esa escena natural con palabras dulces que nunca escuche y que seguramente describen muy bien lo que para los grandes significa, no sé pero eh estado otras veces viendo lo mismo solo que esta vez estas conmigo. Tal vez mañana ya no quieras jugar conmigo, te invito un poco de vino de papá, te regalo esta rosa ocúltala al salir que es del florero de mamá... Si quieres puedes decir que no viniste a casa y yo deba decirle a ellos que no viniste a jugar...O tal vez quieras regresar después de la escuela... A recoger la muñeca que quieres olvidar...

domingo, 4 de octubre de 2009

Retazos

Ella se levanta muy temprano, se queja dulcemente, es un nuevo día y tiene que prepararse para ir a trabajar siente las cobijas como hechas de pétalos de rosas, no las quiere abandonar, se toma el cabello corriéndoselo para atrás, junta sus manos e intenta rozar sus mejillas para asegurarse que aún conserva sus tiernas facciones, mientras los rayos de sol se rinden a sus pies, camina tambaleándose tratando de reponerse en cada paso que da, ¿no los cuentas verdad?; casi no le haces caso a las noticias en la radio o la música en la tv. (esto si es confuso) junta sus manos frente al espejo y provoca una lluvia ante su rostro y ya se siente parte del mundo, ya es una habitante más, se mira otra vez al espejo y se sonríe; cierra los ojos, ella quiere imaginar que es una laguna donde se sumerge, donde hay paz, donde el agua no sé complica y se deja llevar por los movimientos de su cuerpo pero todo termina al tocar la toalla, vuelve a su lecho pero esta vez con pasos firmes, la ropa ya esta lista, se viste con premura, vuelve al espejo encantado y le pregunta si él la piensa, no le preguntes, él ya te dijo que sí; se maquilla los labios, los ojos, un poco de polvo ,un poco de rubor, un poco de esto otro poco de lo otro, se siente más bella... Ella no se da cuenta que al despertar también lo era.Ella se despierta muy temprano y aunque todo se escribirá casi igual, la transición de su sonrisa a su seriedad nunca le va a dejar hacer suspirar.
Él se despierta por el correr de las persianas y se cubre el rostro con sus manos cansadas de hacer círculos sobre los clasificados, ahora se rasura cada vez que lo van a entrevistar. Aerosmith en su sweater lo induce a deslizarse soñoliento en la cocina a preparar las promesas que le hizo en la época que eran solo amigos, prepara la mesa con cariño, huevos revueltos o lo que a ella le pida el día anterior. La mira con ternura cuando su silueta se pierde en el cerrar de la puerta, suspira profundamente originando una soledad física que le hará compañía por todo el día. Sostiene una taza de café mientras enciende su lap top, da un sorbo a ese café que le hace recordar sus días académicos; navega en las páginas de empleos, el diario de deportes, páginas web con temas políticos y termina leyendo a su columnista preferido aunque a veces esté en desacuerdo con él. Desde su último trabajo hasta estos días está desarrollando un instinto matronal, lo pulcro de aquella alcoba es honrado por sus manos aburridas de tanto buscar. A veces siente nostalgia de su vida profesional acurrucándose en su prosa que se posa en las pupilas que brillan tanto como cuando ella se va… Está exhausto de recordar su buen manejo cuando era funcionario estatal, no recuerda como es que dejó de serlo, es que no tuvo el carnet de moda o una identificación del partido de gobierno. Lleva horas lúcido desde que despertó; ha conspirado con los ingredientes la romántica bienvenida nocturna para su beldad, el almuerzo de hoy es espaguetti, que se sirve con un desgano parecido al aliento de un hombre en la orilla; y continua revisando posibles empleos en la red, de cuando en cuando le da un sorbo a ese café matutino. Sus días de noviazgo interceden para con sus esperanza de continuar luchando para cumplir sus promesas, a veces rompen la rutina cuando un poco se dejan de pensar por el trajín de una ciudad que los envuelve sin hacerles daño. Renuevan sus votos en cada caricia por la mañana intentando olvidar que se tienen que separar no tanto, solo un poco. Ellos se despiertan muy temprano, él se queja en su regazo y ella ama que le toque la guitarra cuando llega a casa, aunque él esté desempleado.
"Que nadie me apague la luz para poder ver sus ojos, que nadie me apague la luz para poder ver la luz de su luz...".

sábado, 12 de septiembre de 2009

De la Salida de Brooks

Había dado el primer paso hacia su libertad y no sabía que hacer, pensó hubiera cercenado aquel cuello temeroso, tal vez la libertad era muy vieja para él o él era muy viejo para ser libre; sus años tras una sombra forzada no era garantía para una vida mejor, casi sosegado, altivo, hasta con un orgullo inventado, con el alma hecha harapos, con la conciencia gris se detuvo frente a la prisión, la miraba con decencia, casi con veneración le hizo un gesto de reverencia con lo poco de honor remendado con las ideas ilusas de un pasado que ya se le escapo, con cariño como si dejara su casa para algún placentero viaje con boleto de vuelta que gustoso habría recibido, pero no, era la vieja y asquerosa penitenciaría, nido de ladrones, embusteros, malhechores, malvados que robaron y asesinaron personas por media moneda dijeron sus acusadores frente algún maldito juez que dizque les invento argumentos para encerrarlos en aquel aberrante lugar, era una vieja y asquerosa prisión olvidada por los más sacros sentimientos, relegada por Dios y bendecida por la bondad inconsciente de los quejumbrosos contribuyentes. Un roce de melancolía llegó a su corazón hubiera querido recoger recuerdos, sus llantos, las malditas noches de insomnio, sus esporádicas y soñolientas sonrisas, hasta los barrotes que cobijaron inocentemente su cuerpo, pero él sabe que nada de eso conocerá el aroma a libertad, todo se queda aquí había escuchado decir a alguna voz que se perdió entre lo sombrío del lugar que hasta el aliento se quedaba impregno en las malolientes paredes, que pulcro suspiro buscaría como origen aquellos labios magullados y sucios para luego perderse entre las fosas nasales de aquellas almas marchitas, en que desdichado, en que habitante de esa ciudad de desterrados de la honestidad, de esos que un día olvidaron que existen lugares como este; pero a él que diablos le importaba ya era libre llevaba unos minutos siéndolo y ya lo aborrecía, ni siquiera había dado pasos completos y ya casi se convencía de que detrás estaba dejando su hogar, cincuenta años se dijo eran muy pocos para querer aquel tétrico, insipiente pestilente, pestilente otra vez y lúgubre lugar de almas perdidas, pero eso era menos que suficiente para él.
Le hicieron vestir con un traje de color oscuro, una corbata remachada con desgano, una camisa amarillenta que alguna vez fue blanca, calcetines nuevos, eso si que era digno de un recién salido se dijo, si calcetines nuevos; solo le faltaba que le dieran una caja mortuoria para declararse por fin un muerto en vida, todo esto pagado con los impuestos de los inconscientes contribuyentes, zapatos no nuevos pero si muy brillantes, llevaba sus cosas en una vieja valija hecha hace algunos años en sus clases de manualidades, todo pagado por la ramera estatal volvió a blasfemar, tal vez existían dos mundos distintos, tal vez los cercos eléctricos dividían dos mundos paralelos casi irreconocibles para él hasta hoy, la de los condenados y los por condenar; pero para el viejo él eso ya casi no le importaba, pues lo que le dieron al salir era lo mejor que hubiera podido conseguir por cuenta propia, sus zapatos le dieron la impresión de verse en ellos, aparentaban ser de algún banquero importante, casi por un momento se sintió distinguido, sensación que se llevo el polvo al rato, el brillo de sus zapatos fue parte del pasado también, él no se lamentó.
Era libre ahora pero no se sentía así, sus mejores años aún se quedaban encerrados pagando una condena impuesta por su juventud, vejados por la inicua justicia, equitativa a veces, arbitraria otras muchas veces más, conducida al antojo de jueces sin alma ni corazón; "soy tan hombres como ellos" se dijo algunas vez, tantas veces apeló al juicio final, aquel juicio que seguro le pondrá en la misma líneas de aquellos que lo condenaron y de aquel que asesinó, Dios ni su misericordia tenían espacio en aquel cuarto oscuro donde yació muchas veces acurrucado como un feto, olvidado como indigente o como las peores de las bestias como si hubiera sido echado al mismo infierno, no había nada más que decir, aunque esos cincuenta años vagaron por su mente, vejaciones, maltratos, penumbras, penas, hostilidad y esporádicas sonrisas, ya casi no importaba se dijo recordando que también conoció la amistad…Que era libre y que ya lo aborrecía, una vez más pensó en el cuello del convicto; la nostalgia lo embargó, caminó lentamente pululando contra su libertad…

martes, 1 de septiembre de 2009

Cásate conmigo una vez más

Llegaste casa sin avisar, regañándome dulcemente dices: ¿no deberías de estar en el trabajo?, yo sonrío despreocupado lamentando que me sorprendiste preparando la mesa, justifico mi presencia con una copa de vino para que tu mirada de reojo me pregunte por los niños, ¿nunca dejas de ser madre verdad?, ellos cenaron temprano tomaron la leche y los acosté, ahora están durmiendo. Salí del trabajo muy temprano por que la reunión terminó antes de lo previsto y preparé una cena para los dos. Mientras en cada paso hacia la mesa sentía que la luz de las velas fingían ser un poco ti; estás tan hermosa como la primera vez que te vi, tu piel sigue tan suave con hace algunos años, por fin te veo sonreír, vienen conmigo todos estos días junto a ti la razón de esta casa, el origen de los niños.
Te invito a la mesa mientras tus movimientos se hacen cada vez más misteriosos, tu sonrisa aislada ya desapareció pero tu seriedad me enamorada un poco más, opacando el buen gusto de mi corbata que hace alarde de una vida feliz a tu lado, te acomodo en la silla, tú solo me sigues con la mirada, de noto tu cansancio producto del trabajo llevándome un poco en el pecho acariciando tus mejillas y aún no dices nada que hasta pienso que estas sorprendida… Ya con la mesa hecha te pregunto por tu día, bebes un sorbo de vino yo también lo hago, y otra vez te veo sonreír, disfrutas de mi cocina y yo disfruto de ti, que hasta pienso que casi te convenzo de quedarte junto a mi una vida más, dices que te fue bien, que lamentas no poder estar en casa por más tiempo, es así como es nuestra vida trato de consolarte, pero no es tan grave cuando en casa te espera la cena hecha, (sonríes otra vez), yo solo te miro, mientras en mi mente se aleja del presente hasta verte en los pasillos académicos, con tu linda sonrisa que se asemeja a una tarde tibia de verano, con tu divertida seriedad…
Tus alegrías cada vez son más frecuentes desde entonces me dices, y yo casi afectado por el vino te pido que te cases solo por última vez conmigo, te tomo de la mano y caminamos juntos alejándome de una gran cena de gala casera, el silencio de la noche, la luz de las velas, el romance en el viento; y el amor en tus mejillas, trato de remendar mis pensamientos para no fingir ser el de antes. Nuestras manos se entrelazaron algunas veces; los domingos de visita a nuestros padres cada vez se hacen más intensos con sus consejos para sostener la alegría de tu corazón, para mantener el regocijo mutuo en cada amanecer luego de abrir los ojos a tu lado para contemplarte lentamente en el abrir de las persianas, aún continuas soñando gracias a mi desavenencia por no hacerte infeliz, los viernes siguen siendo el no olvidar de nuestro primer día, solo me miras, me acaricias, me dices lo siento debí llegar temprano, me abrazas; tus ojos me ofrecen un lugar alejado de la penumbra donde ponerme a descansar imposible rechazarlo, nunca lo haría, me cobijo en tus ojos y reposo; me dejo llevar como antes lo hice, solo una vez más me dices me haría muy feliz y lo hago, acaricio tu rostro mientras tus brazos atrapan mi ser; esta noche, ayer por la tarde, al despertar al verte sentía como si no lo hubiera hecho durante muchos años. La luz se posa en cada detalle de gesto tuyo, recuerdo también que paseabas por los pasillos con tu engreída cartera buscando mi atención, hago remembranza de tu caminar pausado hacia un sueño que yace en un retrato en esta sala decorada a tu gusto, estás a mi lado y es como la primera vez cada vez que los niños despiertan, despiertan con ellos nuestro amor, tus mejillas reflejan luces de estrella. Quédate aquí quieta, déjame ir a la puerta para fingir mi llegada y correr a tu encuentro, abrazo tu vestido de color noche y tu miras mi corbata de manera insinuante, me preguntas como hago para mirarte con ese brillo en los ojos, yo te respondo: cada vez que lo hago me redimes con los tuyos; tomo tus manos y te beso para siempre. Alguien nos bendice, sabemos que mañana es otro día más, te amaré igual, con mis sueños que giran lejos de ti, que me hacen pensar, quizá te pida matrimonio luego de vagar en New York, perderme en Madrid y de mi naugrafio en Venezia…Estoy afectado por el vino, muy afectado por que me enseñaste a amar.


Somos Novios (Sound Track de la entrada)

miércoles, 12 de agosto de 2009

Sangre en la Selva

Ellos no podían explicar el por qué de sus acciones en la confusa situación precedida de una ordenanza por los altos mandos del Estado peruano, sus cuerpos ensangrentados yacían al lado de hermanos que nunca conocieron, sus gritos de clemencia fueron esterilizados por salvajes arrebatos de aquellos que ocupan la misma tierra.
La naturaleza rodeaba tan macabro acontecimiento, todas las informaciones vertidas en la semana hacían presagiar lo que se venía aquel día que muchos quisieran olvidar, pero saben que no lo podrán hacer jamás y tendrán que fingir de políticos en las conversaciones de familia, otros tendrían que apaciguar sus conciencias con arengas emitidas desde algún oscuro lugar.
¡Malditos!, lo tenían todo planeado, acaso mis hermanos se podrán levantar al llegar la alborada para acariciar las mejillas de sus esposas e hijos, quién se despedirá de ellos cuando haya algo que hacer por el país.
He percibido sus lamentos perderse en esa selva del silencio, en sus perversas decisiones, en la incomunicación que presagiaba una llaga sangrante en el corazón de este país; esta bendita selva salpicada de sangre inocente no sería la misma después de aquel día.
Las lluvias no podrían limpiar la sangre que se posa desafiante en las hojas, la tierra se negaba a cobijar aquellos cuerpos que salieron de su seno, la historia tendría que escribirse aquel día con tinta de sangre.
Discursos de todas las esquinas se hicieron escuchar desde las esquinas de aquella plaza impresentable, discursos de las bocas de aquellos que arrastran una completa ignorancia después de ser elegidos, se hacen los desentendidos, se sacuden el traje, la mirada esquiva a la realidad penetrante en los corazones que no comprenden un llanto interno, libertad que duele en estos tiempo conjugados con decisiones que matan.
Jóvenes cautivos con órdenes insanas se arrastraron por nosotros sobre parajes desconocidos, entre matorrales indescriptibles, ensuciándose las manos con aires de legalidad y autoridad hicieron caer sus armas sobre sus hermanos en un envoltorio de viles acciones que desencadenaron una serie de frases insolventes para la vida. Es fácil estar lejos y fomentar un incendio si está expuesta su propia integridad. Y te llamas padre de la patria pedazo de improvisado… Que sabes tú de su sangre, de su procedencia, de sus truncos sueños que se esparcieron por esa maldita curva bien llamada “Curva del Diablo”, y te rasgas las vestiduras cuando tu miserable verbo trata de apaciguar el llanto irremediable de los deudos… Finges estar apenado y hasta lloras ante las cámaras por que sabes que aún hay lerdos que creen en tu barata postura política, pretendes votos con tu actitud sin vergüenza por que sabes que de alguna manera te conviene lo sucedido.
Otros que siempre utilizan el racismo para hacerse de víctimas incitan la insurrección con sus ojos que conservan un oscuro brillo, con mentiras que los llevarán a un oscuro sendero lleno de espinas que hacen sangrar la democracia y ubican en un extremo el estado de derecho.
Ya todo esta silencioso, la noche ha tendido su velos sobre esas confundidas cabezas, algunos se miran a los ojos, ya todos se dan cuenta que están sobre la misma tierra, pero ya es muy tarde, no volverán como llegaron, ya nada será igual, saben que hay gente que se zurran sobre ellos, no hay como dar marcha atrás, decisiones que matan, incapacidad comprobada, mil y un juicios no sanarían las heridas, y te excusas político de esquina por que sabes que del otro lado hay gente como tu… Que solo espera el sombrío silencio para empezar a pulular y poderte condecorar…

lunes, 20 de julio de 2009

Mis lágrimas en tus ojos, mi sangre en tus heridas

Le sonreía con tanta frecuencia esperando apaciguar sus pesares continuos producto de un trauma sembrado en un calamitoso momento envuelta de fuego y aullidos de terror entre fierros retorcidos que un día fueron un auto del año, sus piernas fueron condenas al dolor físico y aterrador, trataban de apaciguar sus días de un lugar a otro en una silla de ruedas casi gastada, era prestada. Se quejaba de la insípida comida que servían en aquel lugar que se consumía de historias tristes, aún no asimilaba su nueva vida y tal vez no lo haría jamás, sus noches eran tan sombrías que le temía a la silueta oscura que acostumbradamente la acompañaba. Muchos le daban por vencida, aparentemente no podría conquistar sus sueños ni con toda la prepotencia de este mundo, y otros entre voces decían que su fe era vana. Sus noches eran acechadas por continuas pesadillas donde flagelaban hasta su alma, ella trataba de evitarlas despertando varias veces cimentando así un insomnio que aún la persigue… Ella reza para dormir. Recuerdo aquel día en que el amanecer profetizaba una tarde melancólica llena de grises matices que no me harían rehuir de ir en su búsqueda; la encontré con la mirada fija en la ventana como buscando un vacío para que pueda posar su desdeñado destino, me acerqué dubitativo abrazándola por detrás y le susurré al oído que la amaba mucho más que la primera vez que la vi; convirtiéndonos cada segundo en un silencio sepulcral, las cortinas danzaban al ritmo de la ironía del viento que se negaba a llevarla a un lugar de completo sosiego, yo trataba de evitar las lágrimas y la angustia que sentía al verla, mi mente divagaba sobre su inocencia ¿que sería yo sin ella? no podría ni imaginarlo, continué abrazándola ya caída la noche; me permitían permanecer en su habitación por indicaciones del médico. Sentí muchas veces como apretaba los dientes venciendo así las ganas de que no la viera llorar… de pronto acarició mis manos que permanecían abrazándola musitando un “te amo” que se fundió con el sombrío silencio que imperaba en la habitación, mis lágrimas recorrieron en mis mejillas su nombre ya escrito con sus suaves labios, hubiera cambiado nuestra historia por su sanación por su sonrisa celestial, de por sí ya era una santa soportando todo tipo de padecimiento, ya era un aprueba de que si existe Dios… ya era una prueba palpable por que ella me salvo!. Compartimos muchas tardes como esta, pero esta fue diferente, esta fue especial, escucho lo que le dije y también me habló. Aunque su mirada insinuaba confusión y miedo.
Han pasado dos años desde que aquel fatídico accidente le impuso una condena que no merecía, aún suelo ir a su casa a verla sonreír, contarle como sigue la vida de este lado de los que tienen libertad y el albedrío físico intacto, dice que le gusta imaginarse cada historia que sale de mis labios, su habitación es muy acogedora y cálida, en el lado superior de su stand de libros yace una guitarra con la que solíamos tocar los fines de semana afuera de su casa. Yo nunca usé silla de ruedas pero muchas veces es como si ella empujara una que me llevaba a mí… Ya no quiero ser más su novio, quiero verla sanar, quiero llevarla al altar
Hoy tomo sus manos y ella toma los míos, su mirada encierra mucha esperanza, su cuerpo se expresa el lado físico de un ángel, sus heridas superficiales ya han sanado aunque las internas ya fueron vencidas desde hace mucho tiempo. Tres días a la semana en rehabilitación física, tres días más de terapia psicológica durante dos años más, mucho amor de parte de la familia y su indestructible fe en alguien que veo a través de ella es suficiente para sanar completamente, obviando algunas noches en que vuelve atacar la casi vencida pesadilla donde aún puede oír los gritos que recuerdo ahora que no eran de ella…Eran los míos
.

viernes, 17 de julio de 2009

Dulce Incertidumbre


Las olas golpean las rocas como las nubes a un cielo estrellado, cae lento sobre la hierba pétalos sobrantes de otoño, nadie cree en lo que eres, nadie sabe lo que quieres. El día que no haya luz en tus pupilas, caerán tus brazos sobre mí, como caen los besos anunciados y llorarás provocando un manantial, no sé si podré abrazarte… No sé si quiera consolarte
Aún temo a una vida comparada con el trajinar de una flor oscura y lenta, ocúltate donde te pueda ver… Ya casi me atrapa la aurora que resiste mi fe , despójame de ello, hazme un mortal más; corto hojas para que las uses como persianas no quiero que te de el sol no te quiero áspera , la hierba esta limpia ya descansa sobre ella que cuando llegue la noche embriagaré tus labios con el poco de sol que atrapé con mis manos, no te tropiezas ni te caes, yo te veo y camino con pasos contados lejos de ti .
Hoja seca que sobrevive al viento, emerges de repente cerca de la luna reflejada en un charco, manantial de caricias naces de un río de plagas, ¿como lo haces?, ¿donde terminas?, no me respondes.

Polvo de estrellas que caes en mi almohada invades los campos dejando tu aroma y lastimas al viento. Cornisa anhelada por reos perennes, luz que se escapa de entre mis pupilas, no reparas, no te envuelves, te alejas otra vez y una vez más te pierdes… He visto las hojas caer en muy gélidas y también tu sonrisa que detuvo el tiempo, he visto la luz que se alejó de mis ojos, la oscuridad que me persigue y no le temo.

He visto tu silencio que emerge de mi voz, fragmentos brillantes por el paso del sol se posan ligeramente muy cerca del acantilado, no logran suicidarse y te presentan un camino que se mece en el mar dignándose a morir… Te redime una mirada compasiva, renaces suavemente escondiéndote en las olas del mar… No te importa tenerme con heridas que se posan sobre el mismo corazón… Corazón que aprende a sanar.

Su llanto, sus bolsillos, el humo de un cigarrillo

Él es parte de invierno aunque todavía es otoño pues sus mejillas lucen aún húmedas por gotas que se resisten a perderse en el pavimento apoyadas por la gravedad del dolor que en su época sufrió, su caminar es lento y pausado por las esquinas que le recuerda alguna conversación que ya siente como de antaño y recuerda que el viento no gira dos veces en el mismo lugar, su mirada divaga entre el orgullo y la frivolidad, sus hombros se mantienen erguidos haciéndole pensar que presumen de un alma completamente bizarra, transparente e incondicional; susurra indiscreto algún nombre e imagina el volver de su caminar sobre el arco iris después de mil noches de lluvias en soledad. Sus rodillas le legaron a sus pies la carencia de firmeza de sus pasos.
No se parece en nada a lo que antes era, con reglas que tuvieron destino parecido a las murallas de Jericó, con palabras que lo hicieron más incomprensible que la misma Babilonia, con la fuerza de la indiferencia que ni el cree que pueda utilizar, no parece entristecerse, nada interrumpe los continuos golpes a su corazón que según sus ojos logra esquivar casi con desgano.
El viento agresivo no logra esparcir las cenizas de caricias en su rostro que aunque lo niegue puedo sentirlas en su piel, el ocaso acompaña cada atardecer sus pupilas escondidas entre el deseo fortuito de un vientre muy lejano casi borroso…se ha deslizado incólume por decenas de calles sintiéndose muy fuerte para que lo sigan golpeando, suele decir que es insensible, que él no es normal, un humano cualquiera, que las penas siempre terminan por abandonarlo tan fugazmente como su apuro en negar que a veces suele baja la cabeza para ocultar que las fuerzas son pocas, que no quiere hablar.
Su espalda yace sobre una cajetilla de cigarrillos Marlboro rojo aparentemente eternos, históricos de nunca acabar…aquel humo tiene la forma de un rostro sonriente y angelical que intenta sobrevivir a su segunda exfoliación de sollozos grises, te extraña y enciende otro para poder sentirse mejor, pero no le creo, él sabe que lo conozco y sé de su dolor…
Sus bolsillos lucen gastados solo le queda espacios que guardan residuos de felicidad, donde antes llevaba notas dulces que escribía al pensar en que la volviera a abrazar, ya no hay esperanza tan solo un agujero por donde intenta escapar de su recuerdo al cruzar la calle al apretar los puños en cada pensamiento que le recuerda la inquina que se hace tan grande y otra vez intenta negar la intensidad del dolor que le hace fingir que todo marcha bien y su vida debe continuar.
Su mirada no se pierde tan solo se esconde entre palabras adornadas de felicidad, que para todo hay un nuevo amanecer, que siempre sale el sol; miles de veces odió esas frases que nunca se gastan al ir de boca en boca, pero el ya casi vencido de rodillas se resiste a olvidar aunque quiere luchar. Continua apesadumbrado, muy fuerte, valeroso y bizarro encendiendo otro cigarrillo para poder verla y pedirle perdón, ya no quiere que sus miradas se escapen por la ventana de su habitación, ya casi aborrece a la luna por ser la receptora de sus escritos… Ya solo escribe sobre penas y llantos.
Es un susurro que vaga de aquí para allá que no encuentra estadía en ningún lugar donde pueda posarse a venerar su alegría irrecuperable por estos días sombríos carentes de dignidad. Sus latidos solo se aceleran al subir las escaleras para llegar a su cuarto, sobre su cama con los codos en sus muslos y las manos cubriendo su rostro intenta no llorar pues te hizo mucho daño... su caminar y sus bolsillos no le hacen volver a ti por eso intenta verte, por eso enciende una vez más un cigarrillo… Y unas lágrimas lo vencen, es vencido una vez más.

miércoles, 15 de julio de 2009

Dias Ajenos

¿El frío se fue?, que raro aún lo siento, todas la tempestades para ti pasaron y eso le da paz a la luz que se sumergen en las cuevas, que penetran rocas incandescentes por la pasión acostumbrada y ahuyentada por tu magia, tus días apaciguan aquellas heridas que intentan sofocarte con el miedo, resultado de mis intenciones.
Atuendos políticos de corte mediático se inmiscuirán en tu vida y dejará de ser cotidiana casi como la espera inconsciente de la visita de un amigo que después de muchos años regresa a su país con frases tan emblemáticas pero de tanto usarlas se vuelven frías y costumbristas. El desierto floreció totalmente apocado, como escondiéndose de lo que pueda ser por la tarde, de lo que pueda volverse por noche, y tal vez amando la flexibilidad de lo que pueda venir con el amanecer.
Acostumbraba llevar en su bolso, un rimel, pintalabios, un pequeño espejo, y otras cosas para aparentar la belleza con que iniciaba el día, tal vez en algunos años use la misma marca de maquillajes para aparentar algunos años menos, ellas dicen que los hombres no las podemos entender supongo que eso será por que ellas no pueden aceptar que solo nos importa el hecho de que sean mujeres; en fin el tema da para más, se mira al espejo mientras deja que sus dedos guían los pasos de cada cabello en un baile simulado por la necesidad de sentirse lista.
Por esto días el dólar continua con su tendencia a la baja ya no es tan beneficio tener familiares en el extranjero dicen mis amigos en calidad de broma, el juicio del chino y el discurso con verdades a medias del Presidente me aturden tanto que aún quiero quedarme en el país; debe ser por que ya uno puede vacilarse hasta las 4 ó 5 a.m. o de repente hasta las hora que nos de la gana sin temer a enfrentarse en alguna calle con algún coche bomba muy usual en la época de los 80 y parte de los 90.
Aún la sonrisa de este mundo no es del todo clara si es que das un paseo por el medio Oriente y parte de África, aunque no es necesario ir tan lejos, por aquí cerca ya muchos no sueñan tanto y se quedan dando vueltas en la misma ciudad, con lo mismo de siempre ahuyentando como se puede a la rutina y ensuciándose las manos por las tardes con un poco de arena, si sobrevolamos la ciudad veremos piedra sobre piedra creciendo a un ritmo acelerado y desordenado; debe ser el sobrevivir de estos tiempos que me afecta tanto que un día me haga terminar cuidando andenes en algún lugar exótico de este país.
La gran ciudad me seduce tanto que nunca eh dejado de verme abajo en sus calles tratando de encontrar el sol en cada una de sus ventanas que son rozadas por las nubes, o será que un día todas mis intenciones se vallas como te fuiste al trabajo con actitudes renovadas, y con la complacencia de que confían en ti por tu propio esfuerzo. Totalmente confuso algunas veces sale el sol, otras también, solo que con un poco de frío, en unos días unos trozos de metal surcaran los cielos alejándome de aquello que me suele consolar cada vez que vuelvo cada fin de semana a casa, ya no tendré razones para volver, a veces los pensamientos inusitados aparecen producto del cambio de un libro anhelado por otro encontrado, tantas estupideces en tan poco tiempo me hacen reflexionar, ¡que carajos¡ me dije hace unos días que desperté con una vesania que me flagelaba el orgullo, giro descabellado del destino que no me convence por que yo hago que pase mis cosas, yo hago que suceda, solo que no contaba con reacciones ajenas. Que pena, me dijo mi brother por msn dijo que me comprendía, esta vez dije ¡que mierda¡ ya no importa más, una canción por el teléfono, una tontería como esta y todo lo que hice que fue hecho para ti, sé que no volveré a cometer estos errores por que me conozco.
No hay diario chicha que no tenga alguna calata, solía ser beneficioso para mi cuando era adolescente pero desde que obtuve mi D.N.I. ya no hay lugar donde me prohíban la entrada ni cosa que no pueda hacer, lo más rebelde que se soñaba en aquellos tiempos era alejarse de casa hacia algún lugar extraño con el fin de cumplir algún sueño… Yo todavía lo mantengo.

jueves, 9 de julio de 2009

Pasillos grises de colores cálidos

Ayer caminé lentamente por los pasillos que cobijaron nuestros momentos, es difícil evitar la melancolía en cada paso que recuerdo sus rostros como si aún se conservasen aquí adentro muy dentro de mi corazón, cada uno por su lado siempre supe que sería así, supe también que siempre seríamos unos perdidos en esta ciudad buscando lugares que tal vez nunca sean de nuestra propiedad anhelando emociones que nos alejen de la rutina impuesta por este sistema al que tratamos de arrancar un ápice de éxito que nos haga reyes ante los ojos de nuestros padres.
Recuerdo aquella broma en las escaleras en que todos reímos a carcajadas acompañados por hamburguesas poco saludables pero necesarias que dizque calmaban el hambre estudiantil, ahora que me detengo a pensar me pregunto si algún estudiante nunca probó esas hamburguesas es por que realmente nunca estudió?… Es irónico verdad; aprender a quererlos no lo voy a negar fue tan fácil, tan dulce y tan necesario a la vez en tan poco tiempo llegar a valorarlos tanto que pienso en ustedes cada vez que en alguna esquina se me cruza algún canillita con diarios que no son de mi agrado y que sin embargo los encuentro en cualquier lugar.
He recorrido aturdido cada pasillo testigo irrefutable de nuestra amistad encontrando en cada escalera la respuesta a mi estadía de campeonato, de victorias, resignaciones y melancolías pero aún puedo decirles que muchas veces quise atrapar un poco de ustedes, quedarme con lo más bello de sus actitudes impregnadas en el tiempo que compartimos.
Hoy quiero exiliar sus sonrías en mis recuerdos para que en la hora del almuerzo tenga con que sobrevivir aunque pensándolo bien por la tarde o quizás en la madrugada me embriagaré de sus remembranzas pues anhelo despertar convaleciente por este tiempo en que el inútil viento se empecina en alejarnos cada vez más y es que no se da cuenta que eso es trabajo de la vida; no es necesario que conspire como un ladrón para que ustedes sepan que quiero su compañía en un poco de tiempo cada vez que se pueda; cuando el teléfono suena avisando que hay algún email en mi bandeja que olvide leer y que espera respuesta, de repente una llama perdida con alguno de sus nombres o tal vez mi nombre susurrado al vació por alguno de vosotros… Siempre habrá un justificante para nuestra amistad algo con que aducir la embriagues de aquellas noches de juerga en alguna casa de nosotros.
Hace rato aquella brisa suave casi se convirtió en una galerna que golpea mis recuerdos haciendo brotar mis días de estudio en este lugar que casi siento como desolado si no fuera por que algunos retrasaron el final de su permanencia por aquí. Quiero descansar en alguna de sus aulas, quiero perderme entre sus carpetas, acurrucarme muy a atrás en ese lugar destinado para filibusteros estudiantiles, pero no puedo, la vida continua; tal vez un momento más si ustedes me lo piden y se quedan conmigo.
Recuerdo sus rostros que menguaron mis ansias de sentirme ajeno a este lugar, que divagaban sobre mí ser cada vez que los conocía, ustedes se imponían con sus personalidades tan espontáneas; aún respiro de ustedes en este lugar, con sus momentos gratos, trabajos en grupos, los desacuerdos tan dulces, el relajo de la escalera, los trabajos a tiempo, el descubrir de los cursos, las quejas y los profes, la melancolía de los balcones, el inevitable lobby… Ya no quiero perderme y si lo hago quiero llevarlos conmigo para no sentirme solo. El viento ingrato quiere separarnos ignorémoslo fijémonos en la vida; hoy por la noche sabemos que si anduviéramos en aquellos pasillos brillarían, brillarían tanto como si fuera mediodía…